| Edición Nº3359

Buenos Aires, Argentina


Lingo, un viaje alternativo por los países y las culturas a bordo de sus idiomas

Lingüista, periodista, políglota, Dorren domina a la perfección seis idiomas, lee con facilidad en diez y puede comunicarse sobriamente bien en algunas más; su libro, Lingo, de recientemente aparición en Argentina, es el primero entre los suyos que se traduce al español. Quien lo traduce, José C. Vales, es a su vez un destacado literato y un reputado filólogo, circunstancia que garantiza fidelidad al texto original y flexibilidad para accidentales "adaptaciones" -el libro, por cierto, parece haber sido concebido en Español y cuesta imaginar un elogio mayor a su tarea, tratándose de una obra cuya traducción tiene que haber sido un inmenso desafío desde la primera página.


Al día de hoy en Europa se hablan más de sesenta lenguas, cada una con su propia gramática, su tradición y sus rarezas, además de dialectos y hablas regionales que muchas veces reclaman ser oficializados. La mayoría tienen su origen en el tronco común indoeuropeo y sólo una, el maltés, proviene del tronco afroasiático. En lingo, dividido en nueve partes de unos siete u ocho capítulos breves, Dorren explora todas y cada una de ellas -esperanto y lenguaje de señas incluidos- señalando particularidades, estirpes y rarezas. Es, como se indica en la contratapa, una guía recreativa para el turista lingüístico que abarca desde las lenguas activas con millones de hablantes, como el inglés, el alemán o el español, hasta las lenguas que han resurgido -tal es el caso del córnico- o las extintas. Aquí conviven casos como el de los nativos de Azerbaiyán, que en menos de un siglo han vivido con cuatro lenguas oficiales, con apartados para "descifrar" el cirílico, sospechar las lenguas eslavas (confusos trabalenguas, pero de los divertidos) o establecer relaciones de remota hermandad entre el finlandés y el húngaro… o contrariedades edípicas no resueltas entre el francés y el latín. La edición cuenta, además, con destacados que refieren a palabras castellanas importadas de otras lenguas y señalan voces foráneas, a veces muy precisas, que tal vez deberíamos plantearnos adoptar.

Si usted es un curioso de la lingüística, los idiomas, la filología o incluso de las excentricidades, es su libro: en su propósito, no hay cómo mejorarlo. Aunque, claro, no estaría nada mal un futuro título consagrado a las lenguas nativas americanas. 

Un brillante trabajo, pródigamente entretenido e inteligente, que definitivamente nos devuelve al mundo más sabios.

Gaston Dorren dirige un blog sobre lenguas y curiosidades desde el cual puede contactárselo y no es necesario hacerlo en neerlandés. Como es de esperar, domina el español a la perfección.